Hermoso poema de don Carlos
Augusto Salaverry Ramírez, hijo de doña Vicenta Ramírez
Duarte, nieto de don Francisco Ramírez de Arellano y Baldés de Montenegro y de doña Narcisa Duarte y Ramírez de Arellano.
ACUÉRDATE DE MÍ
¡Oh, cuánto
tiempo silenciosa el alma
mira en redor su
soledad que aumenta
como un péndulo inmóvil,
ya no cuenta
las horas que se
van!
¡Ni siente los minutos cadenciosos
al golpe igual del
corazón que adora,
aspirando la magia
embriagadora
de tu amoroso afán¡
¡Ya no late, ni
siente, ni aún respira
petrificada el alma
halla en lo interno;
tu cifra en mármol
con buril eterno
queda gravada en mí¡
Ni hay queja al labio ni a los ojos llanto;
muerto para el amor
y la aventura,
está en tu corazón
mi sepultura
y el cadáver aquí!
En este corazón ya
enmudecido
cual la ruina de un
templo silencioso,
vacío, abandonado,
pavoroso,
sin luz y sin rumor;
embalsamadas ondas de armonía
elévanse un tiempo
en sus altares;
y vibraban melódicos
cantares
los ecos de tu amor!
¡Parece ayer!... De
nuestros labios mudos
el suspiro del ¡adios!
volaba al cielo,
y escondías la faz
en tu pañuelo
para mejor llorar!
Hoy... nos apartan dos profundos senos
de dos inmensidades
que has querido,
y es más triste y
hondo el de tu olvido
que el abismo del
mar.
Pero ¿qué es este
mar? ¿qué es el espacio?
que la distancia,
ni los altos montes?
¿ni qué son esos
turbios horizontes
que miro desde aquí;
si a través del espacio y de las cumbres,
de ese ancho mar y
de ese firmamento,
Vuela por
el azul mi pensamiento
y vive junto a ti?
Si yo tus alas
invisibles veo,
te llevo dentro del
alma estás conmigo,
tu sombra soy, y a donde
vas te sigo
de tus huellas en
pos!
Y en vano intentan que mi nombre olvides,
nacieron, nuestras
almas enlazadas,
y en el mismo
crisol purificadas
por la mano de Dios!
Tu eres la misma aún;
cual otros días
suspéndense
tus brazos de mi cuello;
veo tu rostro apasionado
y bello
mirarme y sonreír.
Aspiro de tus
labios el aliento
como el perfume de
claveles rojos,
y brilla siempre en
tus azules ojos
mi sol, ¡mi porvenir.
Mi recuerdo es más
fuerte que tu olvido;
mi nombre está en
la atmósfera, en la brisa
y ocultas a través
de tu sonrisa
lágrimas de dolor;
Pues mi recuerdo tu
memoria asalta,
y a pesar tuyo por
mi amor suspiras,
y hasta el ambiente
mismo que respiras
te repite ¡mi amor!
¡Oh! Cuando vea en
la desierta playa,
con mi tristeza y
mi dolor a solas,
el vaivén incesante
de las olas,
me acordaré de ti;
cuando veas que un ave solitaria
cruza el espacio en
moribundo vuelo;
buscando un nido
entre el mar y el cielo
¡acuérdate de mí!
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