viernes, 31 de julio de 2020

ACUÉRDATE DE MI

Hermoso poema de don Carlos Augusto Salaverry Ramírez, hijo de doña Vicenta Ramírez Duarte, nieto de don Francisco Ramírez de Arellano y Baldés de Montenegro y de doña Narcisa Duarte y Ramírez de Arellano.

ACUÉRDATE DE MÍ

¡Oh, cuánto tiempo silenciosa el alma
mira en redor su soledad que aumenta
como un péndulo inmóvil, ya no cuenta
las horas que se van!
¡Ni siente los minutos cadenciosos

al golpe igual del corazón que adora,
aspirando la magia embriagadora
de tu amoroso afán¡

¡Ya no late, ni siente, ni aún respira
petrificada el alma halla en lo interno;
tu cifra en mármol con buril eterno
queda gravada en mí¡
Ni hay queja al labio ni a los ojos llanto
;
muerto para el amor y la aventura,
está en tu corazón mi sepultura
y el cadáver aquí!

En este corazón ya enmudecido
cual la ruina de un templo silencioso,
vacío, abandonado, pavoroso,
sin luz y sin rumor;
embalsamadas ondas de armonía

elévanse un tiempo en sus altares;
y vibraban melódicos cantares
los ecos de tu amor!

¡Parece ayer!... De nuestros labios mudos
el suspiro del ¡adios! volaba al cielo,
y escondías la faz en tu pañuelo
para mejor llorar!
Hoy... nos apartan dos profundos senos

de dos inmensidades que has querido,
y es más triste y hondo el de tu olvido
que el abismo del mar.

Pero ¿qué es este mar? ¿qué es el espacio?
que la distancia, ni los altos montes?
¿ni qué son esos turbios horizontes
que miro desde aquí;
si a través del espacio y de las cumbres,

de ese ancho mar y de ese firmamento,

Vuela por el azul mi pensamiento
y vive junto a ti?

Si yo tus alas invisibles veo,
te llevo dentro del alma estás conmigo,
tu sombra soy, y a donde vas te sigo
de tus huellas en pos!
Y en vano intentan que mi nombre olvides
,
nacieron, nuestras almas enlazadas,
y en el mismo crisol purificadas
por la mano de Dios!

Tu eres la misma aún; cual otros días

suspéndense tus brazos de mi cuello;
veo tu rostro apasionado y bello
mirarme y sonreír.
Aspiro de tus labios el aliento
como el perfume de claveles rojos,
y brilla siempre en tus azules ojos
mi sol, ¡mi porvenir.

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido;
mi nombre está en la atmósfera, en la brisa
y ocultas a través de tu sonrisa
lágrimas de dolor;

Pues mi recuerdo tu memoria asalta,
y a pesar tuyo por mi amor suspiras,
y hasta el ambiente mismo que respiras
te repite ¡mi amor!

¡Oh! Cuando vea en la desierta playa,
con mi tristeza y mi dolor a solas,
el vaivén incesante de las olas,
me acordaré de ti;
cuando veas que un ave solitaria

cruza el espacio en moribundo vuelo;
buscando un nido entre el mar y el cielo
¡acuérdate de mí!


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